
Falleció Oscar González Oro, un referente histórico de los medios argentinos
Falleció el reconocido locutor y conductor de televisión a los 74 años en la ciudad de Punta del Este, Uruguay, dejando un profundo pesar en los medios argentinos.
Oscar "El Negro" González Oro murió este viernes en su residencia de Uruguay, donde se encontraba radicado desde mediados de 2020. La triste noticia sacudió de inmediato al ambiente periodístico y a las miles de personas que acompañaron su carrera durante casi cuatro décadas. Si creciste escuchando su voz cada mañana, seguro recuerdas la energía inigualable que transmitía frente al micrófono.
Inolvidable por su emblemático programa "El oro y el moro" en Radio 10, el comunicador mendocino transformó las mañanas radiales con un estilo cercano e histriónico. Su clásica muletilla "¡Dale gasss!" y sus célebres entrevistas marcaron una época dorada en la historia de la radiodifusión nacional. Con una calidez única, el presentador lograba informarte mientras te hacía sentir como un amigo más en la mesa.
En este recorrido, repasaremos sus sueños de juventud, su llegada a Buenos Aires, su salto al éxito y su faceta familiar. Asimismo, abordaremos sus experiencias en televisión, sus libros, las emotivas reflexiones de sus colegas y sus pensamientos sobre la vida. Quédate para conocer la apasionante historia de un profesional inolvidable.
Los orígenes
Oscar González Oro nació en la provincia de Mendoza el 16 de octubre de 1951. Fue hijo de Ricardo y Tita, y creció junto a sus tres hermanos Pedro, Ricardo y Armando. Durante su infancia en Cuyo, el pequeño entabló una relación llena de afecto con su abuela materna, María Luisa.
La tranquilidad de sus primeros años en el colegio católico San Luis Gonzaga se vio interrumpida por una mudanza familiar. Sus padres decidieron trasladarse a la Ciudad de Buenos Aires para intentar mejorar la suerte de sus emprendimientos comerciales. Aquel traslado obligó al niño a despedirse de su abuela con el corazón apesadumbrado por la distancia.
Instalado en una pensión del centro porteño, el joven continuó sus estudios secundarios en la escuela Mariano Moreno. Para amigarse con el nuevo entorno urbano, el estudiante compró una Guía Filcar y se dedicó a recorrer los diversos barrios porteños. Su rincón favorito era la Plaza de Mayo, donde disfrutaba escuchar tocar a las bandas militares.
Desde muy chico, Oscar sintió una atracción inmensa por la música y la interpretación artística. Su gran sueño era ser cantante o concertista de piano, instrumento que comenzó a estudiar en su infancia. Durante sus veranos de regreso en Mendoza, tuvo su primer contacto con el medio al pasar música en Radio de Cuyo.
Al finalizar la etapa secundaria, el joven intentó cursar las carreras de Abogacía y Psicología mientras trabajaba en los negocios familiares. Sin embargo, la vida le tenía preparado un destino profundamente ligado a la comunicación. Con el transcurso de los años, esa pasión por el sonido lo llevaría a volcarse por completo a la radiodifusión.
El éxito
Su camino profesional comenzó a tomar fuerza en la ciudad de Pinamar durante el año 1989. Allí condujo un programa nocturno en FM Playa Verde, donde elegía la música al aire y atendía oyentes sin ningún filtro previo. Posteriormente, se desempeñó como productor en Radio Del Plata y asumió la conducción en la medianoche de esa emisora.
Durante una emisión nocturna en esa frecuencia, el locutor recibió la sorpresiva llamada de la mítica actriz Tita Merello. Al reconocer la voz de la artista, el conductor la saludó como Tita y escuchó un consejo inolvidable. "No me interrumpas. Quiero decirte que tenés una luz especial y una voz divina. Aprovechala", le dijo la cantante.
Aquel mensaje de la entrañable artista popular impulsó definitivamente la carrera del comunicador en la radiofonía nacional. En 1998, Daniel Hadad lo convocó para sumarse al ambicioso proyecto de Radio 10, emisora que pronto lideraría la audiencia. El 4 de enero de 1999 salió al aire por primera vez su histórico programa "El oro y el moro".
El ciclo de la segunda mañana se convirtió en un verdadero fenómeno radial, alcanzando un récord de 700.000 oyentes en el AMBA. El conductor compartía el aire con Eduardo Feinmann, Laura Ubfal, Fernando Carlos y Claudio Zin. Su propuesta buscaba informar y acompañar a la gente. "Es alegría lo que buscamos volcarle a la gente y sobre todo hacerla sentir acompañada", expresaba.
En su espacio entrevistaba a importantes figuras políticas, así como a estrellas internacionales como Ricky Martin y Chayanne. Además, el legendario cantante Sandro solía llamar como oyente y pasaba casi una hora dialogando al aire. El estilo histriónico del presentador, enriquecido por sus estudios de teatro con Lito Cruz, cautivó a audiencias masivas.
Su carisma único y su dinámica al micrófono le permitieron recibir importantes reconocimientos en la industria de los medios. El ISER le otorgó el carnet de locutor por la trayectoria, y en 2005 grabó un disco con las canciones que interpretaba al aire. Su popular frase "¡Dale gasss!" se volvió un sello distintivo de su carrera.
La televisión
El éxito arrollador logrado en la radio le abrió rápidamente las puertas de la televisión argentina a lo largo de las décadas. El periodista integró la famosa mesa de "Polémica en el bar" junto a Gerardo Sofovich y encabezó el programa "Cotidiano" en Canal 9. Más tarde, condujo los ciclos "Posdata", "Noches negras" y "Los unos y los otros".
Su último trabajo en la pantalla chica se produjo al mando del programa "Nosotros a la mañana", emitido por El Trece. Paralelamente a su labor comunicacional, el conductor recibió una tentadora oferta para ingresar en el mundo de la política. Mauricio Macri, en su etapa de jefe de Gobierno, le ofreció encabezar la nómina para senador nacional.
Ante la propuesta recibida, el comunicador decidió analizar la situación profundamente junto a sus seres queridos antes de responder. "Lo pensé, hablé con amigos de todo nivel. Después con mi familia, mis hijos. Lo llamé a Mauricio, le agradequí y le dije que no. Me parece que es un riesgo enorme", contó el periodista sobre su decisión.
En 2009, el locutor presentó su libro autobiográfico titulado "Radiografía de mi país. La Argentina que me duele". La obra entrelazó pasajes de su historia personal con profundas reflexiones sobre la realidad social del territorio. "Lloré, me reí, me angustié; sentí todo lo que sentí en mi vida", confesó el autor durante el lanzamiento formal.
Años más tarde, comenzó a escribir una novela que planeaba titular "Fecha de vencimiento", aunque la obra quedó inconclusa. "Cada uno de nosotros tiene fecha de vencimiento pero no sabe dónde está. Si supiéramos, la tendríamos en cuenta", reflexiónó el comunicador al explicar el sentido filosófico de aquel proyecto literario que no llegó a publicar.
La familia
En el plano afectivo, Oscar González Oro estuvo casado con Estela al inicio de su trayectoria profesional en Buenos Aires. De esa relación nació su hijo Agustín, aunque la pareja se separó dos años después de comenzar el vínculo. Además, el periodista asumió la crianza de su sobrino Pablo, hijo de su hermano Armando, recibiendo trato de padre.
Cuando Agustín tenía 12 años, una sincera charla durante un almuerzo en Martínez modificó la perspectiva familiar del conductor. "Yo no sé si vos sos el papá que yo quería tener", le dijo el niño al manifestarle la dificultad de salir a comer sin interrupciones. Tiempo después de esa conversación, sus hijos decidieron radicarse en Europa.
Fueron justamente sus dos hijos quienes impulsaron un cambio trascendental en la vivencia personal del reconocido locutor. En 2016, el comunicador hizo pública su relación sentimental con el periodista uruguayo "Tato" Cabrera a través de sus redes sociales. La noticia generó una repercusión inmensa que el propio periodista afrontó con total naturalidad y madurez.
"Lo publiqué sabiendo que se iba a armar el despelote que se armó. Pero lo hice también porque tenía ganas yo, porque me lo merezco y se lo merece él también", afirmó el presentador. "En el fondo es una declaración de amor, no es que lo haya meditado ni medido las consecuencias, fue lo que uno hace cuando está enamorado", agregó.
En una emotiva entrevista con Verónica Lozano, el locutor recordó el día en que sus hijos abordaron con naturalidad su orientación afectiva. "Sos un padre genial, nos amás, nos mimás, nos malcriás, y con Sergio está todo bien", le dijeron los jóvenes. "Ellos abrieron el clóset, no yo, para que sea feliz, que tenga buena vida y disfrute de lo que tengo", relató.
El adiós
En agosto de 2020, durante el contexto sanitario de la pandemia, el periodista decidió instalarse en la ciudad de Punta del Este. En su residencia uruguaya rodeada de naturaleza, el locutor encontró la tranquilidad deseada para transitar sus últimos años. Su salud había requerido cuidados intensivos en 2017 tras someterse a una compleja cirugía a corazón abierto.
"Escuché mi torrente sanguíneo, conozco mi música interna. Ahí aprendí que alguien me inventó, que es perfecto el organismo, que existe un Dios", rememoró sobre aquella operación. A lo largo de sus reflexiones finales, el conductor contempló serenamente el valor de la vida y el profundo cariño cosechado en la audiencia.
Recordando un célebre poema homérico, el locutor solía reflexionar sobre la posteridad y el paso de las generaciones en el tiempo. "Sé que mi nombre resonará en oídos queridos con la perfección de una imagen / y también sé que a veces dejará de ser un nombre y será un par de palabras sin sentido", recitaba con emoción.
"Quizás, dentro de tres generaciones, mi nombre van a ser palabras sin sentido, pero sé que he acompañado a generaciones de hombres y mujeres que crecieron escuchándome en la radio", concluyó el comunicador. Su pensamiento reflejó el estrecho vínculo que mantuvo con sus oyentes.
El homenaje
Tras confirmarse la triste noticia de su fallecimiento, las repercusiones y las muestras de afecto invadieron las redes sociales y los medios de comunicación. Destacadas figuras del periodismo, la televisión y la radiofonía expresaron sus emotivas condolencias para recordar al icónico conductor. Sus compañeros de micrófono coincidieron en destacar la calidez y la compañía única que brindaba diariamente al aire.
Periodistas, comunicadores y figuras del espectáculo compartieron sentidos mensajes en honor a quien definió el estilo de las mañanas radiales. Muchos recordaron anécdotas compartidas en los estudios de Radio 10 y resaltaron su generosidad para dar espacio a nuevos talentos. La conmoción generalizada demostró la gran influencia profesional que ejerció en el ambiente artístico.
Con palabras de gratitud, admiración y profundo respeto, sus colegas despidieron al hombre que hizo de la radio una compañía indispensable para millones de argentinos. Las voces más influyentes del medio homenajearon su estilo directo y su entrega incondicional frente al micrófono. De esta manera, el ambiente periodístico despide a un referente indiscutido de la comunicación.
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